jueves, 18 de octubre de 2012

Últimas noticias sobre Dios y el Universo

Hemos encontrado una noticia en el periódico EL PAIS del 26/10/2010 (Antonio Vaquero).


La teología, que en principio debería ser inmutable como conjunto de creencias canónicas en las iglesias monoteístas, va cambiando a remolque de la ciencia desde mucho antes de Galileo. De manera que son los científicos (la ciencia) los que hacen rectificar a los teólogos. Este fenómeno se oscurece cuando los científicos hablan sobre las relaciones entre Dios y el mundo.

Stephen Hawking dice: El origen del Universo no necesita de un creador, sino que podría haberse creado él mismo de la nada. La catarata mediática que se está produciendo resucita lo discutido sobre el tema, ya que en el fondo no hay nada nuevo.

Si no se adaptase la teología a la ciencia, las iglesias no se mantendrían en pie.

Lo primero, obviamente, es dar carpetazo al tema de la existencia de Dios. Si no es posible demostrar su existencia, así como su inexistencia, ¿por qué no dejar ya en paz de una vez a creyentes y no creyentes con estas insufribles matracas?
A continuación vienen unas consideraciones sobre el sentido de ciertas frases que se dicen. Hoy es demostrable que, en general, las cosas que se dicen sobre Dios no se entienden, no tienen un significado razonable (explicable por la razón). Por ejemplo cuando se dice "Dios ha creado todas las cosas, pero no se ha creado a sí mismo", se incurre en una paradoja. Técnicamente en Lógica se trata de la paradoja de Dios, un caso de paradoja de Russell, que ha sido verificada y publicada.

La línea argumental de Hawking es: El tiempo se comporta como el espacio, según las teorías unificadas de la física. Ello autoriza a decir que el Universo tuvo un principio, como creen los creyentes. Pero el principio del Universo no necesita de Dios para tener lugar, sino que está gobernado por las leyes de la ciencia. El Universo, los Universos en la teoría unificada, están en un estado de expansión. El origen del Universo parte de fluctuaciones cuánticas que conducen desde la nada a la creación de minúsculos Universos. Y de ahí a la expansión en la que seguimos.


Para Hawking había fluctuaciones cuánticas que dieron lugar al origen del Universo. Entonces, según él, había algo antes del origen. El Universo existía, pero ¿cuándo? ¿Cuando aún no había materia? Entonces ¿qué había? Nada, contestaría Hawking. Pero nada quiere decir ni espacio ni tiempo. Entonces, según su argumento, "existía el Universo antes de que hubiera tiempo". No puede hablarse de antes sin la existencia de tiempo. La contradicción es evidente. En física el llamado instante cero no tiene cabida. No se confunda ese instante cerocon tomar una referencia temporal para medir el tiempo, porque antes de ese instante tomado como referencia también había tiempo. Es ésa y no otra la percepción humana del tiempo. El gran Aristóteles ya lo tenía bien claro: El Universo siempre existió.
Por lo que se refiere al espacio, Einstein echó por tierra todo referente absoluto. No se puede concebir el espacio en física sin un sistema de referencia material. Entonces, si no se puede concebir el espacio sin materia, tampoco es concebible la ausencia del mismo.

La última reflexión es para probar que Hawking incurre en un caso idéntico al de la paradoja de Dios: La paradoja del Universo. Si el Universo existía antes del instante cero, entonces se le supone una existencia previa y separada de las cosas que fueron apareciendo, a las que llamamos Universo. En ese caso, el predicado "el Universo se hizo a sí mismo" es falso. En definitiva, se sustituye por el Universo a Dios más lo creado, pero sin alterar el significado de creador y creación.
Una última observación: Si Hawking pudiese probar su tesis, habría demostrado que Dios no existe.
Conclusiones:
1) Sabemos poco sobre el Universo.
2) Menos teología y más ciencia. Lo dice el mismo Hawking: La filosofía ha muerto. Totalmente de acuerdo, ya que la filosofía es o bien ciencia o bien conjeturas no verificables. Pero él se contradice porque su argumentación es pura filosofía, no es ciencia en absoluto. Así pues, zapatero a tus zapatos.

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